La Infraestructura en Caparú
Realizar investigación biológica de campo en el este de Bolivia puede ser un verdadero reto debido a la falta de infraestructura fuera de las áreas urbanas. Por esa razón, muchos biólogos en Bolivia trabajan en propiedades privadas, como las estancias que son comunes en las áreas rurales y sí cuentan con la infraestructura necesaria (e.g., agua potable, electricidad). Muchas de estas propiedades son suficientemente grandes como para no haber sido impactadas significativamente por la actividad humana lo cual también es una importante ventaja para muchos proyectos. Trabajar en un Parque Nacional es otra opción, sin embargo realizar largas estadías en el campo no es posible en muchos de ellos debido a la falta de alojamiento y acceso, especialmente durante la época de lluvias.
Posiblemente dos de los mayores obstáculos a superar cada día en estas áreas rurales sean la obtención de agua potable y asegurarse el acceso al sitio de estudio. Por lo que, elegir el sitio apropiado puede ser la clave para el éxito de cualquier proyecto, especialmente uno que demande largos períodos de tiempo en el campo. Un sitio como Caparú no solo ofrece condiciones que permiten olvidarse del problema del agua y el transporte, también ofrece comodidades difíciles de encontrar en el campo boliviano. En esta región de pastizales estacionalmente inundados el acceso a la mayor parte de las tierras es imposible sin una canoa, durante medio año el traslado por vía terrestre está completamente cortado. Caparú sin embargo, tiene un camino de acceso construido sobre un terraplén que cruza la parte sur de la propiedad permitiendo el acceso por tierra firme durante todo el año. Además, hay una pista de aterrizaje para avionetas con buen mantenimiento cerca de la casa principal, la cual es usada por los propietarios de la estancia, Jaime Rozenman y Guillermo Weise, para visitarla regularmente.
En cuanto al alojamiento, la mayor parte está ubicado en el extremo sur de la estancia en cercanías de la casa principal. Se trata de cómodas casas rodeadas de amplias galerías con mosquiteros, lo cual permite disfrutar de una constante brisa que ayuda a combatir el calor, contar con un ambiente seco para el trabajo de oficina y descansar luego de largas horas en el campo. Cuentan con agua y electricidad, obtenida mediante paneles solares, lo que permite tener iluminación, utilizar equipos electrónicos (e. g. computadoras) y recargar baterías. Además, los caminos elevados permiten el acceso a la mayor parte de la estancia casi todo el año, independientemente de la altura del agua.
El ambiente donde hay más infraestructura es el área dominada por el cerrado en las zonas más altas y el pastizal inundable en las zonas bajas. En el área norte de la estancia donde se ubican el cerrado y la selva tropical lluviosa hay menos infraestructura, es donde nosotros estamos estudiando las aves migratorias la mayor parte del tiempo, por lo que nos alojamos en carpas. Y por esto mismo estamos construyendo allí una nueva casa llamada “Lagunitas”. Con este nuevo alojamiento para investigadores nosotros estaríamos teniendo óptimas condiciones para llevar adelante proyectos de investigación de largo plazo en cualquier área de la estancia y en todos los ambientes que la conforman.
Finalmente, la estancia cuenta con gente que puede trabajar como guía naturalista, de esta manera cualquier biólogo que comience a trabajar en Caparú podrá aprender rápidamente por ejemplo los nombres de las plantas locales.
