Ecotone del Oriente Boliviano
Desde el mar Caribe hasta los límites con la Antártida, desde la Bahía Amazónica hasta los majestuosos Andes, el continente de Sudamericano es un reconocido centro de biodiversidad a distintos niveles desde especie hasta ecosistemas. Esto se atribuye a su extrema topografía, a largos períodos de aislamiento continental y a las grandes extensiones que abarcan todo el rango de latitudes sur, tropical, subtropical y templadas.
En el centro del continente en el oeste de Brasil y el este de Bolivia es donde el cambio más drástico entre ecosistemas ocurre por cada cambio en latitud. Aquí, el bosque húmedo Amazónico comienza su aparentemente interminable extensión hacia el norte, mientras que al sur se extiende el Gran Chaco, una matriz altamente estacional caracterizada por una fuerte estacionalidad en las lluvias. Entre estos dos extremos de humedad y aridez se encuentra un ecotono de bosques, sabanas arboladas y pastizales que se llama la Chiquitania (tomando su nombre del tamaño pequeño de las casas de los indígenas durante la época pre-colonial). Gran parte del este de Bolivia y la Chiquitania se encuentran relativamente libre de la presión de las poblacioens humanas, aunque la construcción de nuevos caminos, el desarrollo de la agricultura y el aprovechamiento de la madera nativa son potenciales amenazas a lo que es actualmente un grupo de ecosistemas relativamente bien conservados.
El cerrado, una sabana arbolada más típica del centro del continente como la meseta brasilera, tiene su extensión más occidental aquí donde se intercala con pastizales inundados típicos de esta región. Sin embargo, la formación más característica de la región es el bosque seco semideciduo Chiquitano, una formación endémica que incluye una variedad de especies vegetales que solo es posible encontrar aquí.
La extrema heterogeneidad ambiental en la Chiquitana es consecuencia de su ubicación en el centro del continente y a la ausencia de barreras físicas que ha permitido a lo largo de millones de años el intercambio de flora y fauna con los ecosistemas que la rodean. En una transecta de 500 km en dirección norte-sur, se puede registrar un gradiente muy marcado con recambio de ecositemas, incluyendo elementos endémicos, remanentes de ecosistemas circundantes y hábitats derivados de sistemas mayores pero que a lo largo de los milenios han ido tomando características propias de la región. Sorprendentemente este recambio espacial de la biota no ocurre sólo a gran escala sino también localmente, probablemente a consecuencia de cambios abruptos en el tipo de suelo y humedad dados a pequeña escala. Por ejemplo en una transecta de 3 Km es posible pasar de la selva húmeda al cerrado, y a un vasto pastizal salpicado de palmeras. Como si fuera poco la heterogeneidad espacial, la fuerte estacionalidad de la región nos agrega drásticos cambios a lo largo de un año. Para un biólogo de campo esta situación ofrece una incomparable oportunidad para estudiar en una única localidad patrones de recambio de biotas en tiempo y espacio.
